Si quieres ser Dinamarca, actúa como Dinamarca

Resultado de imagen de cola del paro

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado hoy su evaluación anual sobre la economía española. En dicho informe destaca la recuperación económica española pero advierte de los problemas que puede causar olvidarse del principal problema de los españoles: el paro.

El FMI insta al gobierno a continuar la senda de la actual reforma laboral. Desde que se aprobó la reforma laboral, que pretende derogar el PSO¿E? y la Franquicia Chavista, se han creado 1.800.000 puestos de trabajo, la tasa de contratos indefinidos es del 75% (la más alta desde 1989), ha mejorado notablemente la flexibilidad, ha batido récords de creación de empleo, tanto en términos estacionalizados, como desestacionalizados, etc.

No obstante el FMI tiene razón. Seguimos teniendo una legislación laboral anticuada, rígida e ineficiente, pero no porque lo diga yo; nuestra legislación laboral es más rígida que la de Nicaragua (gran potencia económica como todo el mundo sabe), la indemnización por despido es la más alta de Europa y la tasa de paro media es la más alta de los países de la OCDE (17’2%), sólo superada por Sudáfrica, otra gran potencia. Comparemos ahora la situación con la legislación laboral que defiende el FMI y se aplica desde hace años en el país que tanto cita la turba iletrada podemita: Dinamarca.

Dinamarca es el país europeo, y quinto a nivel mundial, con la legislación laboral más flexible. Alcanzó de nuevo el pleno empleo, en noviembre del año pasado. Dinamarca jamás en su historia, ha alcanzado una tasa de paro por encima del 10%. No existe un SMI fijado por el Estado, ni existe indemnización por despido y las cotizaciones a la SS por parte del empresario a la hora de contratar son de media del 0’8%. Mientras nosotros, los listos de Europa y no los esclavizados daneses, tenemos un SMI fijado por Ley, una indemnización por despido ‘’fetén’’ y nuestros empresarios pagan unas cotizaciones a la SS del 23% de media.

Sin embargo, aquí la gente quiere que le den una indemnización espectacular si lo despiden, que al empresario se le asfixie, aunque luego no lo vuelva a contratar nadie en su vida, para luego, evidentemente, echar la culpa de todos sus males al gobierno, al FMI, a la UE y a Merkel.

 

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