La gala de la incultura

 

Hace mucho tiempo que la gala de los Goya se ha convertido en un mitin político, en el cual, los cuatro millonarios de turno, se dedican a dar lecciones de moral, despreciar a todos aquellos que no comparten su hipocresía e insultar al personal. No obstante, estos titiriteros, haciendo gala de su desvergüenza,  se autoproclaman miembros de ”la cultura”. No señores, ustedes no son miembros de la cultura, al contrario, son el ejemplo perfecto de la actitud que hunde la cultura de un país.

La ideología que defienden, es la del vago y vulgar fracasado, incapaz de obtener por si mismo sus objetivos y encima, se creen con el derecho de exigir a los demás que paguen sus paupérrimos proyectos. ¿Por qué una película que funciona y obtiene beneficios debe recibir ayudas? ¿Por qué aquellas películas que son un desastre y obtienen pérdidas, deben ser sufragadas vía impuestos por el resto de españoles? Imaginen ustedes que mañana crean una empresa, el producto que usted vende es una bazofia absoluta que no quiere comprar nadie, ¿tengo yo que pagar tu nefasta gestión?  ¿Por qué tenemos que aguantar los españoles este privilegio injusto?

Además, estos vividores, nos darán lecciones de justicia, de solidaridad, de ética y cultura. Los mismos que se van a clínicas privadas a Estados Unidos, los mismos que reciben ayudas y no llegan ni a estrenar sus películas, los mismos que claman justicia pero que el resto les pague y les mantenga, los mismos que lucharán en contra del IVA cultural, pero que son partidarios de subir los demás impuestos, los mismos que critican a los ricos pero que hoy lucirán onerosos vestidos y joyas.

En definitiva, estos fariseos, son unos mediocres que necesitan vivir del esfuerzo ajeno a base de subvenciones, porque su infumable producto, en la mayoría de los casos, no lo ve ni sus familiares. Utilizan esta gala, para promocionar a sus amigos políticos, que comparten la idea de que el resto tiene que pagar su fiesta. Lo único que quieren es seguir viviendo del dinero de TODOS los españoles, que sin quererlo, se ven obligados a llenar sus bolsillos y Visas Oro. Vería la gala, el problema, es que me gusta el cine.

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